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viernes, 4 de diciembre de 2009

La realidad construida desde los ojos del niño: apuntes para una psicología menos abstracta y más contextual de la niñez (II)


Infancia y planes de desarrollo social

La niñez y su el desarrollo integral es uno de los temas de mayor envergadura dentro del marco de las políticas públicas que se diseñan y ejecutan con la finalidad de brindar atención a los diferentes grupos etáreos que conforman una población. En buena medida, los índices de calidad de vida y los niveles de progreso social con que cuenta una comunidad, región o país pueden ser reflejados a través de la realidad de las condiciones de vida y desarrollo de sus niños, los cuales son uno de los grupo humanos que dicho sea de paso, cuentan con mayor probabilidad de verse expuestos a situaciones de vulnerabilidad dadas sus condiciones de dependencia y necesidad de los demás como protectores y proveedores de seguridad, alimento y afecto.
En el desarrollo infantil es indispensable emplear como base de análisis las condiciones psicosociales y biológicas que pueden ejercer influencias considerables sobre los menores, con ello se adquiere conciencia acerca de la importancia de otorgarles a los niños y niñas ambientes favorables para su crecimiento y desenvolvimiento en la vida sociofamiliar en pro de generar repercusiones positivas para su desarrollo.
Amar & Madariaga (2008), en sus estudios sobre el tema realizan una revisión detallada de múltiples condiciones que se relacionan con el desarrollo de la infancia partiendo de un abordaje multidimensional desde el cual se comprende que el desarrollo de los niños es tanto un evento crítico como un problema social complejo. Estableciendo una posición crítica ante las condiciones sociales que generan deprivación de las condiciones adecuadas de vida, Amar y Madariaga recogen de la evidencia científica argumentaciones que le dan peso a su postura demostrando la importancia de las condiciones adecuadas a nivel nutricional, ambiental, familiar y legal para el desenvolvimiento de los niños.
El desarrollo adecuado de los niños inicia con un propicio proceso de alimentación y nutrición cuyos efectos redundan en bienestar biológico y físico puesto que aquellos niños que sufren deprivaciones alimentarias se enfrentan a un sin número de consecuencias negativas para su salud física, psicológica, cognitiva y emocional tanto a mediano como a largo plazo. Es de vital importancia comprender por parte de las familias y de los entes encargados del control social que la nutrición es un proceso elemental para el desarrollo de los niños, al igual que lo es la generación de ambientes saludables a nivel emocional y psicológico que cubran todas los ámbitos en la vida del menor, esto incluye desde los factores contextuales hasta los componentes culturales en los que por supuesto la formación familiar influye de forma considerable en tanto es la familia la primera institución encargada de otorgar la protección que le permita al menor una mejor introducción a la vida social (Amarís & Atía, 1999).
La imagen de la familia es la de un microgrupo (Rojano de la Oz, 1985) encargado del acompañamiento a los niños en un proceso de generación de identidad y pertenencia con base a la expresiones afectivas que en ella se entretejen, así mismo, la sociedad en general en todas sus esferas debe garantizar el adecuado desarrollo de la infancia así como la satisfacción de sus necesidades. Sin embargo, la sociedad actual dista mucho de la distribución equitativa de la riqueza y la aplicación de programas y políticas de cobertura global y funcional en la que los niños se vean beneficiados, contrario a ello, existe un amplio espectro de marginalidad y pobreza que azota a la infancia la cual se ve vulnerada y con sus necesidades elementales insatisfechas. Esta realidad le da pertinencia a la necesidad de intervenir en las diferentes áreas de desarrollo de los menores partiendo desde la generación de condiciones adecuadas para la nutrición y el desarrollo biológico, hasta la aplicación de leyes y principios sociales encaminados a proteger y brindar cuidados a los niños pasando, por supuesto, por la relevancia de contar con condiciones ambientales de vida apropiadas para su adecuado crecimiento y maduración.
Las evidencias científicas resaltan que la existencia de adecuadas condiciones contextuales, nutricionales y psicoafectivas que influyen sobre el bebé y el niño generan un impacto favorable para su desarrollo individual, razón por la cual es necesario hacer hincapié en la urgencia de construir políticas públicas encaminadas a su cuidado y protección y a la generación de cambios sociales, entendiendo a la niñez como una inversión a largo plazo para la construcción de una sociedad más justa, equilibrada y equitativa con un mejor nivel de vida y capital socioeconómico.
Finalmente, no restan los esfuerzos en insistir en la afirmación que el desarrollo de programas a favor de la primera infancia deben basarse en la integralidad para la promulgación del cuidado y la protección de los niños y niñas, teniendo en cuenta aspectos como las fortalezas físicas, intelectuales y sociales, así como componentes de orden moral amarrados a componentes relacionados con la salud y el bienestar físico y necesidades de orden superior y relevante para un adecuado desarrollo como la educación, todo ello dentro de la formación e intervención con el núcleo familiar pues no de debe desconocer la relevancia del mismo como ente formador de sociedad, culturización y elemento constructor de satisfacción de factores de protección y de cuidado.



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© Sarah Klockars-Clauserkids sepia candy apple girls wave happy people mexico




ENLACES DE INTERÉS

http://www.redparalainfancia.com/contenido.php?idd=3

Referencias

Amar, J. & Madariaga, C. (2008). Creación y fortalecimiento de ambientes de cuidado y protección a la infancia. En Proyectos sociales y cuidados a la infancia. Barranquilla: Ediciones Uninorte.

Amarís, M. & Atía, J. (1999). Factores protectores y de riesgo de las familias de menores contraventores del distrito de Barranquilla. Tesis de grado. Maestría en Desarrollo Familiar. Universidad del Norte. Barranquilla.

Rojano de la oz, R. (1985). Problemas socioculturales y tres alternativas de la terapia familiar en Colombia. Revista colombiana de psiquiatría, XIV, Bogotá.

La realidad construida desde los ojos del niño: apuntes para una psicología menos abstracta y más contextual de la niñez (I)


La psicología se ha interesado durante décadas en alcanzar la comprensión de la forma como los niños realizan la construcción de la realidad en la cual están inmersos. De este empeño, han surgido diferentes enfoques y perspectivas desde los cuales la psicología contemporánea realiza el abordaje de una temática tan relevante como la enunciada. Un revisión detallada de fundamentos teóricos relacionados con el tema incluye las formulaciones generadas desde los tradicionales sistemas psicológicos con las “escuelas clásicas” de Freud, Piaget, entre otros, hasta la explanación de argumentos contemporáneos mayormente integrales y abiertos a la contemplación de elementos no deterministas ni en extremo radicales en los que la cultura y el medio social cobran un papel protagónico.
El estudio del desarrollo infantil se ha visto envuelto en un sinnúmero de enfoques y paradigmas explicativos que han intentado abordar el fenómeno a veces en contraposición de unos con otros ofreciendo en ocasiones propuestas excluyentes, ante ello, es necesario asumir la importancia de considerar el estudio del desarrollo de los niños como una actividad integrada de la que incluso la psicología pueda nutrirse de las diferencias o diversidad de perspectivas que ofrecen variados esfuerzos interpretativos. Siguiendo esta línea de razonamiento, se debe asentir la imposibilidad de la psicología (y de cualquier otra ciencia social) de dar una repuesta definida y precisa al problema que plantea el desarrollo humano, de allí que en la ciencia psicológica exista la necesidad de integrarse en una perspectiva holística con otras disciplinas y saberes que permitan la construcción integrada del desarrollo infantil generando con ello una cosmovisión del mismo.
Asumir el desarrollo de los niños desde este punto de vista implica la identificación y reconocimiento de éste proceso como un fenómeno relacional en el que el ser humano establece vinculaciones consigo mismo, con su ambiente y con los demás individuos lo que hace el estudio del desarrollo humano un fenómeno multidimensional, permanente y apuntado al reconocimiento de los fines adaptativos del desarrollo. De acuerdo con Amar & Abello (2006), el desarrollo de los seres humanos abarca diferentes elementos que engloban lo biológico, lo individual y lo social, elementos que se dan desde el momento mismo del nacimiento siguiendo con las observaciones de Delval (2004) y que permiten identificar la interdependencia de las diferentes áreas de desenvolvimiento de los individuos en la medida que el desarrollo psicológico no recae exclusivamente sobre las características biológicas y el historial genético de la especie, o exclusivamente sobre las habilidades personales e individuales sino que requiere a parte de la interacción de las áreas descritas, la vinculación afectiva con lo social de lo cual el individuo no se desliga en su proceso de formación psicológica.
Ésta configuración del desarrollo presentada por la psicología contemporánea permite a su vez identificar diversas áreas en dicho desarrollo que involucran desde las bases biológicas y su relación con el cuerpo hasta dimensiones mayormente abstractas como el desarrollo cognitivo, el uso y la inmersión en la dimensión lingüística hasta la construcción de una visión estética particular y subordinada a las condiciones personales y la idiosincrasia de los niños. Con ello, el desarrollo infantil no es simplemente un continuo biológico determinista del comportamiento sino que es un elemento más de la construcción de lo psicológico que se edifica dentro de las influencias y relaciones sociales, culturales y humanas en todo orden. El desarrollo infantil implica por tanto la inclusión de los aspectos del crecimiento y la madurez biológica así como la identificación del esquema corporal como base de la identidad (Gaitán, 1997), lo socioemocional, lo ético, lo moral, etc..
Ahora bien, entender ésta propuesta es adentrarse en la necesidad de describir una cosmovisión del desarrollo enfocada en la realidad contextual en que se desenvuelven los niños, para Amar y Abello (2006) por ejemplo, las concepciones teóricas ofrecidas en relación al tema del desarrollo humano han comprendido múltiples enfoques en los que desafortunadamente los niños son presentados como realidades abstractas enmarcadas en categorías conceptuales que se alejan del mundo real y de la concepción que los menores tienen de ese mundo real en el que interactúan y se desenvuelven, es por ello que proponen que "la construcción de una psicología válida para nuestro contexto debería indicarse con una descripción sistemática del mundo del sentido común, en cuanto a realidad social, haciendo un minucioso análisis de las actividades objetivas de la vida psíquica, especialmente en lo que hace referencia a la estratificación del mundo espacial, temporal y social" (p. 25). Para los autores, la construcción de ésta cosmovisión del desarrollo infantil permite ampliar el horizonte de estudio del mismo superando visones cerradas a nivel exclusivamente biológico o mental, sino que apunte a la identificación de las realidades socioculturales de los niños de forma que se piensen tales temáticas desde una medida más ajustada y cercana a la realidad en que estos viven.
Esta posición teórica-aplicada representa tanto la preocupación por el estudio detallado y contextualizado del menor como la necesidad de aplicar esfuerzos investigativos para el fortalecimiento de una cosmovisión que permita ofrecer aportes interpretativos ajustados a la realidad y sin sobrevaloraciones teóricas ajenas a lo real de los niños. El reconocimiento de su realidad de vida desde el abordaje de lo cotidiano facilita además la identificación de los imaginarios del menor, sus construcciones psicológicas y la forma como va estructurando su realidad y cómo recíprocamente él se estructura en relación a aquella, en cuanto el infante no se encuentra solo en el mundo sino que interactúa en una realidad intercambiaría con otros y de esos intercambios sociales, culturales, afectivos, morales, se desprenderá la forma como construirá su(s) realidad(es) tanto en el plano social como en el plano psicológico.

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Referencias

Amar, J. & Abello, R. (2006). El desarrollo humano desde la perspectiva de la psicología comprensiva. En El niño y su comprensión del sentido de la realidad .2a Edición revisada. Barranquilla: Ediciones Uninorte.

Delval, J. (2004). Desarrollo humano. Madrid: Siglo XXI.

Gaitán, C. (1997). “Desarrollo humano”. En Delimitación teórica del programa de investigaciones del desarrollo humano del CIDHUM. Barranquilla (inédito).

López, F. & Vélez, R. (2003). El concepto de desarrollo humano, su importancia y aplicación en México. Estudios sobre desarrollo humano. PNUD. México.

¿Por qué se debe invertir en políticas sociales orientadas a la atención de la niñez?


La evaluación del desarrollo de las comunidades y de la sociedad en general puede abarcarse desde múltiples posiciones o criterios enmarcados desde la realidad social y psicológica de los individuos que se desenvuelven en un determinado contexto sociocultural, tales criterios ofrecen indicadores subjetivos y objetivos que pueden dar cuenta de la forma como se encuentra conformada la dinámica de desarrollo social de los pueblos así como las fortalezas y debilidades de los mismos, uno de los principales indicadores de desarrollo social puede ubicarse en la determinación de los niveles de calidad de vida de la niñez perteneciente a determinada sociedad en consideración de la relevancia que tienen los primeros años de vida para el desarrollo de los individuos en su medio social, sobre todo si se entiende que desde éste período se inicia la formación de los individuos como sujetos políticos en función de la comprensión extensa de dicho término, por ende, representa para el gobierno centralizado y el de cabeceras departamentales en general la formulación de planes de gobierno que atiendan la niñez como un hecho prioritario, de allí la necesidad de realizar políticas de encaminadas a brindar atención directa y especializada a los fenómenos y sucesos que rodean a la niñez. El desarrollo de planes de gobierno que contemple una política social encaminada a la atención de los niños encuentra su sentido en las consecuencias que la misma puede ofrecer tanto para el grupo de infantes como para la sociedad en general, las cuales abarcan aspectos como los siguientes:

El desarrollo de políticas para la niñez implica la planeación, ejecución y evaluación de procedimientos encaminados a la atención de las condiciones ambientales de vida y desenvolvimiento de los niños, aspecto esencial para su crecimiento y desarrollo psicológico en tanto la optimización del ambiente ofrece mayores probabilidades de formación integral cuya consistencia le permita a los menores ampliar sus posibilidades de desarrollo social y psicológico. Un ambiente adecuado de desarrollo permite a la niñez el aumento de las probabilidades de crecimiento sano, libre de elementos que atenten contra su bienestar lo cual se refleja en un mayor rendimiento físico, cognitivo y biológico en general, lo que sin lugar a dudas contribuye a una mejoría de los niveles de morbilidad infantil representando un ítem positivo en materia de salud pública para cualquier sociedad. Sumado a la propensión de condiciones ambientales favorables, se encuentra la importante labor de creación de programas y políticas que contemplen el mejoramiento de las condiciones alimentarias y nutricionales de los niños, aspecto de redundante evidencia científica acerca de las consecuencias favorables que ofrece una adecuada nutrición para la niñez y los efectos adversos que representa la desnutrición o las malas condiciones nutritivas en general. Una política de gobierno preocupada por el desarrollo nutricional de los menores y encargada de ejecutar programas de atención en dicha materia genera impacto a corto y mediano plazo sobre el desarrollo madurativo y psicobiológico en general de la niñez, lo que influye en un aumento de los niveles de calidad de vida, indicador sustancial para la evaluación de la construcción de permeabilidad y atención integral a todas la poblaciones vulnerables, incluso, para la amortización de las molestas condiciones de vulnerabilidad psicosocial de los individuos.

De igual manera, las políticas centradas en la niñez no deben desenfocarse de la integralidad del desarrollo humano, por lo cual es indispensable la atención en materia de estimulación ambiental y psicológica; las condiciones de negligencia, desfavorablidad y marginación social, producen efectos adversos sobre el desarrollo de los niños, efectos que permanecen como huella psicológica en los mismos llegando a constituir los cimientos para las problemáticas psicoafectivas, emocionales y conductuales del futuro, por ello, la tención mediante políticas de niñez de las condiciones ambientales en busca de la estructuración de mejores condiciones de vida y la creación de un ambiente favorable, posibilitador de habilidades y conductas positivas, redunda en la formación psicológica y emocional sólida de manera que en nuestra sociedad exista cada vez menos niños inseguros, emocionalmente frágiles, comportamentalmente en desventaja, sino que induce a un desarrollo más maduro y con altas posibilidades adaptativas a las diversas condiciones sociales que viva en adelante.

Los niños que se desarrollan en ambientes negligentes suelen presentar una mayor tendencia a desarrollar patrones de comportamiento menos adaptativos, con fragilidad emocional, un escaso repertorio para el afrontamiento de condiciones psicológicas y sociales adversas así como para el control del estrés y sentimientos de marginación y exclusión social que pueden ser el seno de formación de conductas socialmente indeseadas o inadaptativas, en tanto se perciben inmersos en un ambiente que les niega posibilidades de desarrollo y en una sociedad inequitativa. Lo anterior expresa la urgente necesidad que las políticas orientadas a la niñez se apliquen en el medio social con fines tanto paliativos como preventivos, que permitan la creación de acciones programáticas facilitadoras de intervenciones cada vez más profundas de impacto social evidente que redunden en la disminución de tales fenómenos en la niñez.

Es de entenderse que un marcado componente educativo debe concertar dichos procesos sociopolíticos; la educación es una necesidad y un derecho de todo niño, pero ante todo una educación con calidad que incluya la formación en valores tendiente al desarrollo de prácticas sociales positivas que se ajusten a un estilo de vida en sociedad adaptado, altruista y cooperativo sin que ello implique un desenfocado subjetivismo que caiga en la utopía de la educación sino en la construcción de un ideal formativo. La generación de educación para todos los niños (y que a la par se trate de niños bien nutridos, estimulados positivamente, etc.) contribuye a la reducción de problemas académicos, dificultades en el aprendizaje, reducción de niveles de repitencia y mortalidad académica así como a una sociedad culturalmente más fuerte, más justa y más equitativa.

Sin duda, la construcción de políticas para la niñez tiene implicaciones sociales relevantes constituyéndose así en un proceso de necesaria implementación por sus repercusiones para los niños como para la sociedad en general.